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Palabra del Señor

Reflexión del día

17/03/2026

*REFLEXION*

Destrucción por agua y vida por agua no son cosas incompatibles. Al fin y al cabo, la vida nueva que celebramos es la gracia bautismal, y bautismo significa sepultura.

El agua que sepulta lo antiguo, al “hombre viejo”, y el agua en que somos sepultados con Cristo para resucitar con él. En una más pequeña, pero simbólica medida, está el agua de la piscina que cura la parálisis del pobre hombre sentado al borde y sin poder entrar en las aguas liberadoras, “porque nadie las mueve.

” Quizá nosotros también estemos a veces, ni siquiera esperando, pero incapaces de movernos de la parálisis que puede ser el miedo, el resentimiento, el orgullo, el egoísmo o la pereza, o cualquier otro de los pecados capitales, porque nadie “nos mueve”.

Otros muchos puede que estén sentados con la misma parálisis porque no hay quien les mueva el agua. Es decir, porque no hay para ellos quien cumpla su tarea evangelizadora. Quizá no debamos esperar a que alguien nos mueva el agua; quizá no debamos esperar a que otros muevan el agua de los paralizados.

El paralítico se levantó, pero fue proclamando quién había hecho eso por él. Tenemos que reconocer, una vez más, nuestra sepultura en Cristo y la nueva vida que nos impulsa a la misión evangelizadora y emprender nuestra obligada tarea bautismal de enterrar y dar vida, de ir a todos los rincones de la tierra. La obligación de evangelizar es ahora. Sin espera.

*ORACIÓN*

**»Levántate, toma tu camilla y echa a andar»**